Si los fueyes rezongan, María Elía respira profundo en su disco Desde mí misma y se larga con su piano y su voz a un viaje conmovedor por algunos clásicos del tango. Una decisión que, lejos de petrificar la obra de los grandes dioses del olimpo tanguero, arremolina toda la potencia de la poesía y la música de esos muchachos para barajar distinto y hacerlos aparecer con sus mejores túnicas.

Son 12 interpretaciones las que encara María y que persiguen la huella de los vientos -¿torbellinos?- del amor. Lo hace con notables variaciones pianísticas y vocales que arman la sustancia de un disco ideado desde los valles interiores. “Este disco nace como resultado de un intenso proceso de exploración entre mi voz y el instrumento de mi infancia, el piano (…) Músicas argentinas fundamentales que elegí grabar en tiempo real, buscando entregarlas desde lo más íntimo de mi ser”, dice Elía.

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Portada del disco de Elía.

Todo tango tiene un paisaje que es inherente a su propio texto. A ese ambiente se suma otro territorio que es el de la interpretación del artista. Dos paisajes que si se amalgaman se vuelven un cuadro completo y vibrante. Eso es lo que hace María Elía con sus interpretaciones. Y así aparecen, entre otras, una intensa versión de “Golondrinas” (Gardel-Le Pera), una toma expansiva y con alto vuelto que se despliega en “Nada” (Sanguinetti-Dames), el misterio palpitante de “Por una cabeza” (Gardel-Le Pera) o la evocación a ciertas líneas de piano de Bill Evans que asoman en “Flor de Lino” (Expósito-Stamponi). Sólida expresividad y una identidad marcada recorren todo el repertorio de Desde mí misma.

Elía canta y toca tango a través de una plataforma orgánica que va de lo pequeño a lo sublime. Sus versiones asoman de a poco en los primeros compases para luego conducir al clímax habitual al que invita el propio recurso dramático de las obras. Lo hace, obviamente, con piano y voz como únicas armas para un acercamiento natural y libre de prejuicios hacia el género. “La forma de abordar el tango es absolutamente intuitiva. Tiene que ver con lo que escuché, con la música que transité –folclore, jazz y música latinoamericana- y con la manera que yo encontré de decir este repertorio”, asegura la pianista y cantante.

Luego de varias experiencias grupales, María Elía extiende su faceta solista con una clave tanguera auténtica y noble. Lo hace con su piano y también con los pájaros de su voz que merecen no ser invitados “de un solo verano” sino de muchos discos más.

María Elía presenta los temas de su disco el domingo 7 de agosto a las 21 en Café Vinilo (Gorriti 3780).