Lector de Walt Whitman, estudioso de temas religiosos y filosóficos y oyente de Bach, Sandro aseguraba que el tango fue una esencia y un trasfondo en toda su vida.
El “gitano”, criado en Valentín Alsina, manifestaba siempre su respeto por los artistas y las canciones del género. “Pasional” era uno de sus tangos preferidos.
1) Tangos perfectos
“Si escuchamos con detenimiento las primeras canciones que yo empecé a grabar, ya como Sandro solista, yo te las pongo en 2×4 y son unos tangos perfectos”.
2) Subconsciente tanguero
“Nací en Parque Patricios y me crié en Valentín Alsina. Es una constante, un subconsciente de tango. Sin querer, por más que adoptes ritmos modernos, hay una esencia, un trasfondo. Yo escucho un tango y veo las calles, veo lo que está diciendo, lo comprendo (…) está metido en mi”.
3) Cada argentino…
“Cada argentino tiene un tango, ¿cuál es el tuyo?”.
4) El “barrio”, la cuna de la infancia
“Van muriendo seres dentro nuestro y van naciendo otros, es como si fuese una especie de pueblo (…) Recuerdo que tenía una mirada muy clara y muy transparente cuando tenía 16 o 17 años. Y de repente ahora la mirada me ha cambiado. ¿Imaginate cuántos chicos se me fueron muriendo adentro? ¿Cuantos adultos han nacido? Muchos de ellos no los quiero, los tengo que soportar. Uno sale mentalmente por las calles de su barrio a buscar a aquel chico o, como decía Borges, a buscar a mi niño en los balcones. Eso es muy cierto, eso es lo que nos pasa y lo que le pasa a la vida, nos va matando a los chicos y no tenemos dejar que se mueran”.

5) El bar de Pancho, Morán y Pugliese
“Empecé a ir al Bar Pancho a los 10 años, porque tuve un desarrollo prematuro impresionante y parecía de 14 o 15. Enrique (Irigoytía) me enseñó a tocar la guitarra ahí. En los altos del café vivía Alberto Morán y también paraba el “Negro” Luis Medina Castro; cada tanto aparecían Los Andariegos, que eran muy amigos del dueño. En mi barrio había un ambiente musical tremendo, mucho rock and roll y mucho tango, una fusión extrañísima. Alberto Morán, gran cantor de tangos, fue mi maestro, siempre digo que él fue el primer ídolo con tanto arrastre con las mujeres, yo era chico todavía, tenía 12 o 13 años, e íbamos a bailar donde tocaba la orquesta de Pugliese”.
6) Tango y rock and roll
“Somos un cacho de tango y un cacho de rock and roll. Cuando éramos pibes, llegaba el rock and roll, tuvimos el placer de crecer con las dos cosas. Las dos cosas vienen bien cuando vas viendo tu crecimiento. En la medida en la que avanzan los años ¿quién impera? Impera el tango”.
7) Sobre Manzi
“Me gusta Manzi por las metáforas increíbles que puede llegar a lograr. ‘Sus manos dos criaturas abandonadas’ (sic), yo me muero con eso. Son esas cosas que uno trata permanentemente de escribir a ver si uno se puede parecer un poquito. Y si yo puedo llegar un día a parecerme un poquitito, ese es el más grande de todos los premios”.

8) Respeto
“Le tengo tanto respeto al tango que por eso no me he metido (…) Hay gente que lo ha hecho tan bien que, entonces, vamos a quedarnos con lo que tenemos que ya es mucho”.
9) Voces femeninas
“A mí me suceden dos cosas con dos personas, así cuando escucho voces, que son Nelly Omar y la portuguesa Amalia Rodríguez. Para mí son las grandes voces femeninas. Ahí no hay exageración, no hay sofisticación para cantar. Sencillamente cantan y te la ponen. Ahí no hay ningún rebusque, ni nada, es simplemente la garganta y vamos a cantar. Como se debe cantar”.
10) Empujados
“Tenemos una cultura de empuje, le llamo yo. Te viven empujando y en la medida en la que te van empujando se te van cayendo cosas”.
Bonus track: el caballo, el carro y la vida
“Semejante casa… en algún momento dado a mí el sistema me había metido en la cabeza que así vivían los ídolos. Cometí uno de los errores más grandes de toda mi vida porque me di cuenta que preciso nada más que una mesa, una cama, mis libros y mis herramientas de trabajo. Lo demás no sirve para nada. ¿Para qué quiero tres o cuatro comedores? Alguno de ellos muy lujosos que los habré usado no más de 10 veces en 10 años (…) ¿Para qué? ¿Para qué cargarse el carrito si cuando tenés que subir la cuesta de la vida después el caballo tira, tira y no lo puede llevar? Entonces le empezás a sacar cosas al carrito. Hasta el momento dado en el que también tenés que decir: también tengo que sacar el carro”.
