“Volví a la convivencia de la barriada burda.
Dejé perder la gloria de mi destino grande.
Tomé la calle angosta y le canté a la luna,
y la gente de barrio se detuvo a escucharme”
Fragmento del poema “Treinta años”, de Homero Manzi.
Desde que a principios de siglo comenzó la crisis estructural del neoliberalismo, la necesidad de rastrear las causas de nuestro ser reinstaló en muchos el hábito por rescatar a personalidades, identidades, héroes colectivos, figuras que en otras épocas construyeron con sus vidas-obras los valores que florecen ante los nuevos paradigmas que se debaten en Latinoamerica.
El 3 de mayo se conmemoran 60 años del fallecimiento de Homero Manzi, una de las figuras rescatadas en ese releer. Aprovechamos la fecha, como disparador, para repasar algunos aspectos de esa vida que se apagó aquel 3 de mayo.
Se trata de un poeta con la particularidad de no haber publicado ningún libro con sus poesías. En una semblanza sobre Manzi, el periodista Julio Nudler echa luz sobre los detalles de su obra: “el medio para su poética fue siempre la canción, desde los motivos camperos hasta la música urbana. Con el tango alcanzó su mayor realización y gozó de una inmensa popularidad, sin renunciar nunca a sus convicciones de poeta. Apeló a la metáfora, incluso surrealista, pero no avanzó demasiado por ese camino, que quizás hubiera dificultado la comprensión de su mensaje por el hombre común.”
En efecto, Manzi tuvo la visión de escribir con un lenguaje simple, sin exagerar en la utilización del lunfardo, una poesía de acción directa para que todos puedan comprenderla. Sus mayores éxitos, clásicos de la canción popular son “Fuimos”, “Manoblanca”, “El último organito”, o “Tal vez será mi alcohol” (que por la censura fue “Tal vez será su voz”). Con Sebastián Piana compuso uno de los tangos mas lacerantes de la historia “Milonga triste”, y también “Milonga sentimental”, “Milonga del 900” y “De Barro”. Con Aníbal Troilo formó una dupla de excelencia, que mezcló la expresión del bandoneón sensible, con la poesía de barrio ,sentimental. Compusieron nada menos que seis clásicos del tango, entre el 42 y el 51, entre ellos, “Barrio de Tango”, “Romance de Barrio”, “Sur”, “Che Bandoneón” y “Discepolín”. El fallecimiento de Manzi truncó la continuidad artística aunque Pichuco dio vida a “Responso”, dicen, en la misma noche de la muerte del poeta.
Es probable que esta nomenclatura de tangos no aporte mucha información para quienes recién se acercan al género. Ese aprendizaje será cuestión natural del paso del tiempo. Pero allí no se termina. Suele ocurrir, con figuras como Homero Manzi, que sus obras más exitosas, tangos y milongas que sin dudas estarían entre las mejores 100 letras de la historia, relegan otros aspectos no menos importantes que la obra artística. En este caso, el aspecto ideológico.
Manzi siempre alternó entre su vida política y poética. Por un lado, subrayamos la definción que dio alguna vez Aníbal Troilo sobre Homero al remarcar que “vivía en estado de poesía”. En el libro “Esos malditos Tangos”, el periodista Ricardo Horvath acerca una reveladora lista de composiciones, surgidas en tiempos de FORJA: “Milonga de FORJA”, “Juan Manuel” (por Rosas), “Así es el tango”, “Eufemio Pizarro”, “42 versos a la Facultad de Derecho”, “Treinta Años”, “Un día llegará” etc. Se trata de obras poco difundidas pero que configuran la totalidad del personaje, un intelectual completo, comprometido, al que muchas veces se lo recuerda sólo como un autor “nostálgico, sentimental y pintoresquista del barrio”.
La obra poética y política de Manzi se tornó vertiginosa al tiempo que la crisis del 30 y su versión local, la primera dictadura militar en Argentina, terminaba con la figura de Hipólito Yrigoyen. La restauración conservadora echaba por tierra aquellos primeros logros sociales para las clases populares. En ese contexto de mediados de la década infame, junto a yrigoyenistas como Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane y Raúl Scalabrini Ortiz funda la “Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina”. Con FORJA trabajaron y difundieron denuncias sobre la estructura dependiente de país agropecuario. La luz de pensamiento nacional, que comenzó bajo una de las alas del radicalismo, encontró su espacio natural en el incipiente justicialismo de Juan Domingo Perón.
¿Somos todos Manzi?
Ante tanta semblanza de museo, cabe destacar que Homero Manzi, al igual que todos sus artistas contemporáneos, fue un tipo común, que lamentablemente solo vivió 44 años y que, desde el barrio, desde el lenguaje simple, expresó sus ideas. En consecuencia, también accionó para consolidar las bases de una cultura nacional, la tan ansiada emancipación económica y la justicia social. Se destacó en la poesía como pocos, pero antes y durante, se formó, se instruyó, se preparó para pintar su aldea con las herramientas del arte popular.
Entendió que formarse es una forma de construir, y lejos de contentarse con su faceta artística, se involucró hasta llegar a la presidencia de SADAIC, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores. Caratuló de “totalmente dependiente” a la cultura oficial argentina y en consecuencia reclamó una política proteccionista de la cultura. Así fue que luchó por el decreto que obligaba a ejecutar el 50 por ciento de música nacional en los medios de comunicación. Poco más de medio siglo después, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual mediante, nuestra generación deberá apropiarse de los derechos que establece la norma y exigir ese espacio legítimo para la difusión de los artistas argentinos.
Como si todo esto hubiera sido poco, también tuvo una destacada trayectoria en materia cinematográfica. Escribió guiones junto a Hugo Mac Dougall, Luis Saslavsky, y Ulises Petit de Murat, películas de renombre que llevaron a la pantalla a Hugo del Carril, Aída Luz, Enrique Muiño, Libertad Lamarque, el recientemente fallecido Osvaldo Miranda y Gogó Andreu entre otros.
Lo interesante de tener presente una idea más acabada sobre quién fue Homero Manzi radica en que al conocerlo en su totalidad, a la hora de escuchar “Sur”, sabremos que esa poesía hermosa de un hombre que añora un amor que no fue, la compuso un poeta que podría ser como cualquiera de nosotros, que se comprometía, y luchaba en su ámbito con sus herramientas, con su pasión, para cambiar el mundo.
Manzi no murió
En 2007, cuando se cumplió el centenario de su nacimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación organizó una serie de charlas, concursos, conciertos, bajo el lema “Todos Somos Manzi”. Como alcance de aquella política, se subisidiaron trabajos de investigación artística que rescaten la obra de Manzi. Fruto del incentivo, se publicaron dos discos sobre la obra de Homero. Manzi: “Caminos de Barro y Pampa”, interpretado por Lidia Borda, “Un álbum azul para Homero Manzi”, por la mendocina cantante de Altertango Victoria Di Raimondo y “Manzi lados B”, (Aún inédito) por el cantor Ariel Ardit. |