El tango uruguayo y algunos de los discos fundamentales que dejó en 2025

Una antología comentada de álbumes editados desde la escena uruguaya del tango. Pasó 2025, quedan sus discos.
6 enero, 2026

Por José Arenas
Desde Uruguay (especial para Fractura Expuesta)

En 2025 la escena tanguera uruguaya también dejó su marca con álbumes de artistas y grupos que alimentaron la sustancia del tango de la otra orilla rioplatense.

Los abordajes personales de la tradición del género y el despliegue de los sonidos contemporáneos son la seña para conocer los senderos por los que transita el tango en Uruguay.

Y allí están los discos uruguayos, como testigos de una época del tango.

Tango Animal
(Batimento Dúo)

El segundo disco del dúo Batimento nos trae de nuevo ese estilo poético, casi magistral, a la hora de interpretar y arreglar tangos en la guitarra rioplatense de dúo. Cada una de las obras elegidas en este trabajo –tangos uruguayos de la guardia vieja en su mayoría- presentan una particular visión de la arreglística que va entre la delicadeza incuestionable de los Carlevaro hasta la destreza rioplatense de Grela. Allí, en esa síntesis de estilo y visión esta el alma del dúo. Su génesis se proyecta desde una forma nueva de dibujar lo que hemos conocido. Diríamos algo así como una revolución tranquila. Por momentos, la presencia del contrabajo que se suma le imprime a algunos de los tangos la tierra paquidérmica y sensual que el repertorio requiere y con eso se completa una impronta perfecta que une, a la manera de Rubén Darío, diamante y cieno. El trazo de Pedro Dalton en la tapa convierte además al álbum en un signo emblemático, sintético de su espíritu musical desde lo visual.

Rubí
(Gabriela Morgare y Mayra Hernández)

El dúo lanzó este año uno de los discos que serán referentes de la fórmula piano y voz. Un trabajo de muchos años que se sintetiza en un disco que transita por clásicos de Expósito, Cadícamo y Cobián, hasta composiciones propias de Morgare u obras contemporáneas como “Alfombra roja” de Laura Canoura o “Pompeya no olvida” de Szwarcman y González. El trabajo de dos se nota en tanto que allí el canto y las teclas se convierten en un solo instrumento. Todo funciona de manera perfecta en el ensamble. No hay “acompañamiento” sino que hay una instancia, una situación musical donde cada integrante pone su virtuosismo para la recreación de las canciones. Invitados como Betina Chávez, Carlos Gómez y Laura Canoura hacen hitos en varios lugares de la lista elegida.

Milonga Arrabalera
(Dúo Matina)

Una dupla particular, trovadoresca, han formado Valentina Estol y Matías Romero con su dúo Matina. Así, con la voz y la flauta traversa de Estol y la guitarra de siete cuerdas de Romero sacaron a la calle un bello disco con intenciones de paloma. Suave, movedizo, aireado. Cada uno es virtuoso en su instrumento así como en el canto y lo demuestran en el repertorio clásico que seleccionan bajo un aura “a lo Mastra” que queda clara desde el título del disco y que transitan en varias de las creaciones recreadas de este duende montevideano al que Troilo tanto quiso. Casi la mitad del repertorio le pertenece a Mastrita con invitados como Lucia Gatti en cello y Ayrton dos Anjos en percusión. Sonoridades alternativas en un panorama tanguero que parece haberse quedado congelado se agradecen al escuchar este trabajo. La participación de Leonel Gasso en un clásico de Mores y Contursi –“En esta tarde gris”- no solamente aporta al disco y al dúo sino que sigue demostrando que es uno de los mejores bandoneonistas del Río de la Plata. Sencillo, amable, “Milonga arrabalera” es un disco que aletea.

No me da la menta
(Juana y los Heladeros del Tango)

Continuando con el tono de su trabajo anterior (“Crema”, 2019) este nuevo disco explora, esta vez, la composiciones propias a manera de un álbum conceptual que vuelve sobre temas entrelazados más allá de algunas obras elegidas para completar el trabajo que realiza el grupo. En la senda del tango uruguayo inicial donde el humor es central, esta vez la ironía más filosa se hace presente en temas como “La hoguera”, de Javier Krahe, la “Chamarrilonga del safe sex”, de Carlos Basilio Muñoz y Silvio Ortega o bien el clásico “Cambalache” de Enrique Santos Discépolo. Nada le impide al humor que hace el grupo meter algo de mano a cada canción. Los temas nuevos aportan una visión del grupo mucho más original que la de su disco anterior, construyen un universo propio sobre el que han venido trabajando en vivo y que ahora está puesto en para deleite de señoras y señores. Un disco que os dejará helados.

Fauna tanguera
(Lázaro Cócaro)

Teniendo en cuenta un género de cantor que podríamos denominar como “cantor criollo”, Lázaro Cócaro se proyecta como una de las voces más interesantes que aparecen desde esta orilla. Dueño de un color y una pulsión bien reconocibles, su fraseo y su trabajo sobre cada una de las canciones lo vuelven un gran intérprete. “Fauna tanguera” ha sido uno de sus discos clave dentro de los trabajos realizados. Aquí, la incursión en temas nuevos y canciones del canto popular uruguayo lo hacen ir más allá en la posibilidad del uso de la voz para el tango tradicional. Lo vuelven más que un cantor del género, alguien con la habilidad de ir desde Jaime Roos a Zitarrosa de la misma manera en que entona antiguos tangos poco conocidos. De esta tanda, el dúo que hace con Camilo Vega en la guitarra para interpretar “Medianoche” –una joya de Cátulo Castillo- es el verdadero punto alto de su disco.

Rizoma
(Orquesta Las Señoras)

“Rizoma” es un EP grabado por la Orquesta Las Señoras, una formación orquestal integrada en su totalidad por músicas que ya son, cada una, referente dentro del tango uruguayo. Con cuatro canciones muy bien grabadas se presenta el primer trabajo en disco que podemos encontrar de una orquesta que suele actuar en vivo con asiduidad. Con arreglos finos y cuidados, que parecen mantener una raíz en la manera tradicional de hacer arreglos casi al modo del 40’ y, a la vez, con armonías y sonidos actuales, aparece el repertorio de las cuatro obras que salen de una selección contemporánea. “Los hijos de Gardel” es un clásico uruguayo con letra de Laura Canoura y música de Alberto Magnone que abre el EP y es uno de sus puntos altos en interpretación y arreglo. Luego, una versión imperdible de una milonga de la enorme pianista, arregladora y compositora Sonia Posetti, aparece “Algunas formas de adiós”, una zamba de Paola Larrama –una de las voces de la orquesta- que encuentra extraordinaria interpretación en Gabriela Morgare y donde es Larrama quien toca el piano y Mayra Hernánez –la pianista de la orquesta- quien interpreta el bombo legüero. Finalmente, el disco cierra con “Hasta la raíz”, un clásico de Natalia Lafourcade que, al lado del resto de los temas, no es lo mejor del EP. Temas propios y elección de tangos nuevos están muy por encima de la canción popular de la mejicana.

Piazzolla Lado B
(Natalia Bolani)

Natalia Bolani echa mano a un repertorio poco conocido en la obra de Astor Piazzolla, yendo hacia los temas que el bandoneonista argentino compuso con colaboradores y letristas italianas y francesas. Así es que, a las obras que pudimos conocer en la voz de Milva (“Che, tango, che” y las versiones en italiano de “Preludio para el año 3001” o “Balada para mi muerte”), se suman algunas otras obras compuestas con Angela Delia Tarenzi, quien era la letrista habitual del Piazzolla europeo. Bolani intepreta con fuerza y dramatismo propios de la actriz que es algunas melodías joyescas como “La fortezza dei gradi perché” o “Finale” –una suerte de canción de despedida hecha para el escenario-. No faltan, claro, algunos clásicos como “Chiquilín de Bachín” o “Balada para un loco”, pero los puntos fuertes están en esas obras que Piazzolla creó a modo de pequeñas óperas y que le permiten soltar la fuerza de su voz y su cuerpo en interpretaciones explosivas: “Vamos Nina” o “Rinasceró” son claros ejemplos. El cuarteto de Álvaro Hagopian la acompaña y se luce en versiones instrumentales de un Piazzolla que también es poco transitado, allí, “El infierno tan temido” muestra todo el potencial de los grandes músicos que forman el equipo en este disco.

De aquel verano
(Malbaraje)

Otra vez nos metemos en el reino del EP. Malbaraje es uno de los grupos más potentes del tango contemporáneo uruguayo. Con arreglos impecables, con virtuosismo y fuerza desbocada al mismo tiempo, su sonido se hace llama de puro tango. Los cuatro temas del disco se vuelven escasos en su orillera perfección. Si bien es cierto que en el juego de mitad y mitad que han elegido –mitad de clásicos y mitad de temas propios- una de las patas de la mesa los deja apenas rengueando, sólo apenas, también es verdad que la potencia del trabajo es enorme y que cada una de las obras logra todo su despliegue. La seguridad con la que se presenta la versión de “El corazón al sur” de Eladia Blázquez es absoluta y lo mismo sucede con “Mal de amores” de Pedro Laurenz. Entre las obras propias, “Jugador” es la que se lleva todos los laureles. Se trata de un tema de letra potente y música al estilo aplanadora. El EP es, su dimensión, de cuatro canciones, un pequeño tanque. Suena y suena.

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