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90 años de “Cambalache”: la vidriera irrespetuosa, la obra inagotable

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90 años de “Cambalache”: la vidriera irrespetuosa, la obra inagotable

En 1934 se estrenó una de las piezas clave de Enrique Santos Discépolo. Una obra siempre vigente que absorbe, como ninguna, las coordenadas difusas del hombre contemporáneo atravesado por su laberinto ético.

¿Qué decir de “Cambalache”?, una de las cumbres de Enrique Santos Discépolo. Tal vez, la canción imperecedera como pocas, el tango que resumió un modo del accionar humano, la trama del conflicto moderno del hombre. Un tango, justo ahí, en la médula febril del bien y el mal, cuando “la fe se tambalea”. El asunto universal e inacabable.

Estrenada en 1934 en el Teatro Maipo por la voz de la cantante Sofía Bozan –a pedido de Discépolo- esta obra forma parte de las piezas culturales que por su anclaje ético, su aguda, lúcida y creativa mirada y su capacidad de entramar notablemente el principio de realidad con el mundo interno del sentir, se erigen como faros en el imaginario social.

“Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos”

«Cambalache», de Enrique Santos Discépolo, obra estrenada en 1934.

¿Qué es este tango de alto poder condensatorio? ¿Una canción de protesta, un poema crítico y desolado, un grito desesperado, un ensayo sociológico, una profecía, un listado de cosas perdidas en el derrotero del modelo humano sustentado desde la Ilustración? Todo eso y más.

Cambalache y Discépolo coagulan la presunción del hombre sobre el siglo XX. ¿Y quizás la del XXI? Las promesas de un siglo de luces y flecha de progreso se han convertido en un “merengue” y en un “lodo”, todo manoseado. La fe en la razón ha dado paso a la instrumentalidad de la astucia.

Y razón y verdad no son lo mismo que astucia, especulación y trampa. “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor”. Discépolo se anticipa. Lee la época de un siglo que culminaría en una sociedad líquida, ¿o licuada y con bordes difusos como aquel “merengue”? Todo reaparece igual.

“¡No pienses más, sentate a un lao!”

Son numerosos los abordajes hechos de la obra de Discepolín. Su acertadísima lectura del grotesco político, su halo psicológico, su pertinencia sociológica o su estatus en las discusiones entre arte y realidad, son algunos de los análisis que reviste una pieza que condensa, como ninguna, las llaves maestras del comportamiento humano.

“Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida”, se escucha en Cambalache acerca del hombre “revolcao” en su laberinto y sin saber bien de qué lado conviene estar.

Otra vez el péndulo universal. El bien y el mal, la esperanza y el escepticismo.

90 años de un tango que da en la tecla y que no deja de interpelar a contentos y amargaos.

“Un despliegue de maldá insolente”

«Cambalache» o el hombre «revolcao» en su laberinto

La letra

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y «La Mignón»,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la biblia
contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley…

Las grandes versiones

🎶 En la voz de Julio Sosa

🎶 Interpretado por Goyeneche y Piazzolla

🎶 La versión de Rubén Juárez

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Sitio de tango y noticias culturales. Desde 2003, el espacio referente del tango de estos tiempos.

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